Recordándola

Sentí como una chispa de tranquilidad me recorría el cuerpo, mi orgullo se estaba diluyendo y Zoe era la única razón. Mi amor por ella me había fortalecido, pero la distancia estaba matándome. Hay quien dice que se puede amar a la distancia, y puede que sea cierto, pero en mi caso no lo es. La única manera en que se amar es mirándola a los ojos, a lo profundo de sus ojos azules, sus bellos ojos azules, dueños de mi corazón.

Desconozco

Desconozco si te amo más cuando te vas o cuando te tengo a centímetros de mis labios. Desconozco si te amo más cuando me dices que amas o cuando me congelas con tu desigualdad.
Desconozco si te amo más cuando muestras tu desnudez o cuando tus ropas me lo impiden.
Desconozco si te amo más cuando eres mía o cuando te vas lejos y eres de otro.
Desconozco si te amo más cuando te veo en la luz o cuando te escondes en la oscuridad.
Desconozco casi todo menos que te amo más incluso que respirar.

Mi musa de mil historias

No existe un día en que mis letras no acompañen tu ausencia, mis dedos locos se avasallan sobre mi cuaderno deshojado y palpan en un mar de letras este sentimiento resguardado en el corazón. Eres mi musa de mil historias, sin ti mi lápiz sería inútil, mis letras no tendrían vida, y, mi cuaderno no estaría impregnado de textos bellos dirigidos a tu alma, perdida una estrella lejana que ilumina todo mi ser.

Hitler; El enigmático Führer

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Un ensayo sobre Adolf Hitler en mis palabras.
Adolf Hitler es uno de los personajes más admirados y así mismo más repudiados de la historia. Luz y sombra acompañan la historia de este enigmático personaje que emergió con fuerza propia, dejando de ser el simple hijo de un agente aduanal, hasta convertirse en el mandatario de Alemania, el fundador del partido nazi y uno de los mas atroces criminales que han escrito su nombre en los anales de la historia. Hablar de el es adentrarse en un sin fin de controversias, por el echo de que para muchos es una figura mística, como un tipo de Dios mundano que conquisto las masas con su impecable e hipnótica retórica, pero para muchos otros sólo un vulgar asesino, un hombre demente y ambicioso, culpable de la muerte de 6 millones de judíos durante la Segunda Guerra Mundial, en lo que ahora se conoce como el “HOLOCAUSTO JUDÍO”.
Tras la firma del Tratado de Versalles al término de la Primera Guerra Mundial. Alemania se vio obligada a sobrellevar una pesada carga económica con la intención primordial de resarcir a los aliados lo costos de la guerra, lo que a la brevedad atraería graves problemas de inflación y desempleo. Tambien se obligo al Reich a disminuir el tamaño de su ejército. El tratado permitía al ejército alemán en listar sólo 90.000 soldados y 4.000 oficiales. Además de que se le prohibió toda posesión de armamento pesado. Por lo cual su poder bélico se vio enflaquecido al término de la guerra.
Por todo lo anterior Alemania entro en una crisis aguda, los alemanes desocupados exigían empleo, pero la tasa de desocupación siguió en aumento. Ya para esos días Hitler comenzaba a figurar en reuniones donde se solía pasar al estrado y hablar sobre la situación del Reich. Ahí talvez comenzó la carrera hacia la conquista del poder por parte de Adolf, pues su pasión y talento retórico le obsequiaron un imagen de respeto y admiración. Pero un hombre tan brillante y estratega no podría permanecer mucho tiempo dando discursos para un cierto número de personas. La marcada ambición de Hitler lo llevo rápidamente a formar un partido, uno totalmente nuevo que comulgara con su ideología, bajo su creencia de que una depurada corriente política salvaría a su amada patria, que ante la aciaga situación no resistiría más el socavó que le provoco el tratado de Versalles y los malos manejos de las altas esferas teutonas.

Así pues, nació el partido nacionalista obrero alemán , conocido coloquialmente como el partido NAZI, en base a la abreviatura de la palabra alemana Nationalsozialismus. Un partido empapado con la ideología de Adolf, brutalmente antisemita y totalmente patriota. El escudo fue representado mediante la mística esvástica un simbolo de varias civilizacion antiguas. la esvástica fue cubierta con un círculo que amoldaba perfecto la figura de la cruz, en colores rojo y negro. El diseño del escudo nacionalista fue obra del mismo Hitler. Conocido también por su afición a las artes, y más aún por la pintura. De echo en su juventud pensó en ser pintor, pero nunca fue lo suficientemente bueno como para ser reconocido en ese campo artístico.
Mientras el partido Nacionalista acumulaba adeptos, Hitler ganaba poder.
El 8 de noviembre de 1923 el partido intentó un golpe de estado conocido popularmente como; ” Putsch de Múnich” el resultado fue un rotundo fracaso que trajo consigo el encarcelamiento de Adolf en la prisión de Landsberg. Fue condenado a cinco años de prisión aunque en realidad sólo cumplió 8 meses de la misma. Durante su confinamiento escribió lo que más adelante se convertiría en algo similar a una Biblia para los alemanes nacionalistas; el “Main Kampf” (Mi lucha). Un libro que desentraña en viva letra del Führer, su ideología y las memorias de su vida. Se puede notar un marcado antisemitismo que a su salida de Landsberg fue llevado a niveles impensables, lo que ocasiono la muerte de millones de Judíos, considerados por Hitler como el principio de los males del Reich.
Para 1930 el partido nacionalista se adjudico con 107 escaños del parlamento alemán. La estrategia de Hitler parecía basarse en culpar siempre a los judíos, y con esa impactante retórica hacerles ver a los alemanes que volvería a la alemania a su acervo común. Fue así como en 1933 gana las elecciones y con ello la cancillería.
Su accionar era hasta cierto punto predecible, el era una persona fiel a sus principios y a sus ideas. Así que el rearme de Alemania no tardo mucho, y violentando el tratado de Versalles se anexionó Austria y una parte de Checoslovaquia.
En 1939 decidió la invasión de Polonia y puso en marcha la denominada “Solución final”, que no era otra cosa que el exterminio de los judíos. Hábilmente firmo un tratado con la URSS, mediante el cual se comprometía a entregar una porción del territorio polaco.

Desde luego no cumpliría ese trato, lo que inició su conflicto con la URSS.
Tras la invasión a Polonia, Gran Bretaña declaró la guerra a Alemania, Francia por su parte hizo lo mismo, y un poco más tarde Estados Unidos tras el ataque a Pearl Harbor.
Este grupo de potencias fueron conocidos durante y después de la Segunda Guerra Mundial como; LOS ALIADOS. Pero Hitler no estaba sólo, tambien un lider megalómano de esas magnitudes necesita aliarse con alguien, pues eso engrosaría el ya gigantesco poder bélico del Reich. y asi fue como se alió a su gran amigo el Duce italiano; Benito Mussolini, y a Japón. Este trío de potencias fueron llamada; FUERZAS DEL EL EJE.
Ante la incursión de Estados Unidos al conflicto, Hitler se dio cuenta de que no podía mantener guerra en tantos flancos, sin duda la guerra estaba perdida. Pero su megalomanía no le permitiría ceder, así que lucho hasta el final, y mantuvo en funcionamientos los campos de exterminio judío que fueron asentados en Auschwitz-Birkenau, esto hasta su liberación por parte de los rusos.
Era cuestión de tiempo, incluso los soldados más leales estaban cansados, un tanto desmoralizados, a sabiendas de que la guerra estaba perdida. Los aviones rusos zumbaban por el cielo de Berlín, la ciudad estaba hecha ruinas y los bombardeos no cesaban. Fue entonces que el 30 de abril de 1945 en su búnker Hitler se quitaría la vida acompañado de su esposa Eva Braunn. Fue ese 30 de abril cuando la historia conocería la muerte del hombre más enigmático y del cual se han escrito más libros. Sin duda la caída de Adolf Hitler cerro uno de los capítulos más amargos de la historia, una guerra que acabo con la muerte de 50 millones de personas, entre ellos madres, hijos, hermanos, padres… La historia la escriben los vencedores, es por eso que se ha tratado de satánizar al Führer, lo que es cierto desde cualquier óptica es sin duda que, fue un enorme estratega y un inigualable orador. Así fue la vida de alguien que jamás será olvidado, así fue la vida del Führer… Así fue la vida de Adolf Hitler.

Un momento de inspiración

Un momento de inspiración

Me encanta soñarte, me encanta tocarte, me encanta pensarte… es asi como te encuentro en todos lados. Tienes esa omnipresencia en mi vida. Te encuentro constantemente en mis letras, que fluyen libres a través de tu piel ausente. También te encuentro en la lectura, en cada capítulo de historia de amor, de besos ardientes , en historias de amor apasionado, que se desborda con el eco de tu voz. Otra vez en compañía de mi cigarrillo, de ese humo calcinaste que acelera el corazón, que trae consigo recuerdos de tu piel y su sabor. Te he soñado de noche y también de día, y una que otra vez te he soñado despierto, perdido en las curvas de tu ser, y en esos labios rojos que me han echo pecar con demasiado placer. Y es a través de esos sueños que te escribo cada noche cual poeta fracasado que vive únicamente para vos.
Te amo, con todo lo que esas dos palabras traen consigo, sólo a ti amor mío, porque me llevas al límite de la locura. Esa mi locura, la única manera en que se amarte, sin necesidad de contacto físico, aunque en ocasiones la ropa estorba, y más cuando el deseo se apodera de mi embriagado de tus ojos.
Te amo con todos tus defectos, porque el amor no debe ser perfecto para ser verdadero. Basta con pasar un minuto entre tus besos para amarte locamente, para olvidar que muchas veces creí que el sexo era amor.
Así que llévame a la muerte, o si prefieres a la vida eterna. Pero que sea a tu lado, no conozco otra manera de sentir amor que no sea a través de tu mirada, así que mátame y después revive me, pues sólo basta un beso tuyo para renacer un millón de veces.

Eduardo Horta G’

Memorias

Por aquellos momentos no tenía idea de lo bien que se sentía estar sólo. Fue sólo entonces que descubrí que la soledad nos ayuda a encontrarnos a nosotros mismos, a viajar por los profundos de nuestros pensamientos. Pero aún así te extrañaba, inevitablemente sentía esa imperiosa necesidad de verte, de abrazarte y de escuchar tu hipnótica voz. Me senté un momento en el jardín, quería seguir meditando, y también quería escribir algo, algo que talvez algún día llegaría a tus ojos, así que empece.
Camila no soporto tu ausencia, es bastante dolorosa, como cientos de cuchillos incrustados en el pecho. Poco a poco eh ido asimilando, pero no rindiendome, me rehuso a dimitir en tu búsqueda, me rehuso a saberte perdida, porque fuiste mía y yo fui tuyo y esa es una enorme razón para seguir aferrado a este sentimiento. Y aunque no puedas saberlo en este preciso momento; me prometí ser mejor persona, superarme en todo sentido, para que el dia que te encuentre no tengas una sola excusa para huir nuevamente. Te amo y esto es los más grandioso que jamás haya sentido, esa es la fuerza que me impulsa a esperar por ti, esa es la fuerza que me incita a amarte aun en tu ausencia.

Encuentros peligros Parte I

La cita había sido acordada a las 7 de la noche, y como suelo acostumbrar, no estaba aún preparado. Apresurado, abotonaba mi camisa purpura, con rayas negras, lo hacía de arriba abajo, para después colocar un poco de aerosol en mi cabello y darle un poco de acomodo. La presión era incesante, pues el tiempo marchaba en mi contra. Pensé en lustrar mis zapatos, pero era imposible, estaba demasiado retrasado, así que solo pasé un trapo tímidamente, para después arrojarlo al cesto de ropa sucia y partir. Salí casi corriendo, aunque no estaba lejos el sitio, sabía de mi retraso, y me maldecía por eso, no sé cómo sucedió que acogí el mal hábito de llegar tarde a casi todos los lugares, pues solía ser la persona más puntual en todo el universo, aún recuerdo cuando llegaba incluso una hora antes a los lugares que solía visitar.
Cuando por fin llegué al parque, los nervios comenzaron a invadirme, además los rayos del sol, lastimaban mis ojos. Levanté la mirada para buscarla y entonces estaba ahí, tan bella como siempre.
Utilizaba una falda demasiado corta, por lo cual sus hermosas piernas lucían imponentes en aquel lugar. Tardó unos segundos en divisarme, yo pacientemente la esperaba, cuando notó mi presencia. Acudió hacia a mí, pude sentir el latir de mi corazón acelerarse rápidamente, mis manos parecían sudar, estaba demasiado nervioso, aunque con el tiempo he aprendido a controlar ese nerviosismo. Cuando llegó, la noté titubeante, me saludó temerosa y partimos.
Nuestros pasos marchaban cuesta arriba, su corta falda dejaba entrever de vez en cuando su ropa interior, pero caballerosamente me volteaba cuando eso sucedía.
Cuando por fin subimos la cuesta, buscamos un lugar y nos sentamos. La charla como siempre era amena, es fácil charlar con una persona como ella, culta, amable e inteligente en todos los aspectos. Pero la plática comenzó a parecer insuficiente, un deseo interior nos llamaba a ambos, pude notar un gran número de ocasiones en los cuales miró mis labios, igual como yo hacía con los suyos.
Así que sin más la besé y la seguí besando hasta que el universo entero se convirtió en su rostro, no podía ver nada más que su cara rozando la mía y mis manos comenzaron a actuar, lo hicieron mesuradamente pues el lugar no era el más ortodoxo para cometer ningún acto de lujuria.
Decidimos ir a un lugar más privado… cuando llegamos, sólo dijimos un par de palabras y el deseo se encargó de nosotros. Los besos se encarnaban en mi alma, y una llama comenzó a encenderse en mi interior. Fue entonces que dejé mis manos recorrer su cuerpo, lo hice tantas veces como me fue posible y lo hacía con tanta ternura, que sentía como su inocencia se iba con cada caricia; su rostro transmitía la mayor inocencia que haya conocido, aunque su cuerpo sabía por experiencia propia aquello que estábamos viviendo.
Pasaron minutos o tal vez horas, yo perdí la noción del tiempo, sólo la besaba y de vez en cuando tocaba su sexo, lo hacía temerosamente, temía lastimarla o en el peor de los casos, que le fuese desagradable, pero con firmeza continúe haciéndolo, sentir su humedad me transportaba al paraíso del deseo, su respiración y sus latidos se agitaron abruptamente, sentía ganas de hacerla mía, pero no lo iba a hacer en ese lugar, así que sólo di libertad a nuestros vagos deseos de sentir nuestra piel rozarse.
Todo en ese lugar estaba ligado al acto sexual, creo que sólo nos estorbaba la ropa, pues tanto ella como yo, estábamos ávidos de hacer el amor, cuando intempestivamente notamos la presencia de un grupo de jóvenes.
Fue una de las situaciones más embarazosas de mi vida, no supe que hacer, creo que la sorpresa me dejo impávido. Lo primero que se me ocurrió fue tomar mi saco y colocarlo encima de ella y de mí, para cubrir nuestros rostros aun con el semblante del pecado, y apresuradamente emprendimos la huida.
En el lugar las rutas parecían perderse, así que tomamos un camino que parecía no acabar jamás, saltamos un alambrado y no paramos hasta llegar a la cima, pensamos que esa era la salida, pero para nuestra sorpresa había un obstáculo que era infranqueable.
Decidimos volver, había pasado ya un tiempo considerable, tal vez esos vagos jovencitos se habían marchado. Precavidamente y casi en silencio fuimos saliendo del escondrijo, lo hice primero, prefería quedar exhibido, a que lo hiciese ella, por lo cual de cuando en cuando la dejaba tras de mí y me percataba que no hubiese nadie, para después advertirle y esperar por ella.
Cuando estaba cerca de mí sentía ganas de besarla, así que a pesar de la situación me dejaba llevar; ella, temerosa, respondía a mis besos para después reír por nuestra terrible situación.
Pensé que no escaparíamos, pero no fue así, gracias a la mano de Dios salimos del escondrijo y huimos a toda prisa.
Sentados en una banca hicimos el conteo de los daños, unos cuántos raspones en sus piernas fueron el precio a nuestra proeza. Por mi parte estaba perfectamente bien físicamente, pero mi corazón estaba apretujado, me sentía culpable, nefasto por la situación en que fui a meterla, sentí hasta ganas de llorar, pero reparé en decirle algo que debí decirle hace tiempo, pues me he estado enamorando de su esencia y no pude evitarlo, así que se lo dije y le pedí que me besara, para después acompañarla a que tomara un taxi y se fuera a su casa.