Sorpresas de la vida

Fue un día como cualquier otro. De esas casualidades que te suceden en la vida, pero que te cautivan de muchas maneras. Paseaba erguido con la seguridad que me permite el nombre que letra a letra he ganado por estos rumbos. La vi, me vio, nada paso. Sólo el echo de sabernos conocidos el uno del otro. Camine, y voltee disimulando el encanto, la observe un par de veces con cierto escepticismo en mi mirada, y ella parece que hizo lo mismo. Después desapareció de mi vista y la noche transcurrió como cualquier otra.
Por la mañana desperté con el celular pegado a mi mano, y como ya es costumbre revise mis mensajes y respondí algunos de ellos. Después instintivamente me dio por saludar a la chica de la noche anterior. Sin saber aún que debido a mi descaro iniciaríamos una constante relación de textos, que han gobernado mis día casi por completo. Me resulto inusual y un tanto extraño que charlásemos como lo hacen un par de viejos amigos, como sin lleváramos años con esas conversaciones. Los temas fluían, y de cuando en cuando me posaba sonriendo frente a la pantalla de mi móvil, embelesado con lo que nuestras conversaciones arrojaban. Constantemente nos halagábamos mutuamente, pero ambos los hacíamos con sutileza. Y esque somos de ese tipo de personas que guardan valores morales firmemente, y eso nos limitaba a no detallar mucho esos nobles halagos.
Una noche decidimos hablar por el teléfono. El echo de escuchar su voz por primera vez me colmo de nervios, pero el deseo era fuerte así que eso los neutralizó del alguna manera. Y entonces la melodía toco mis oídos, era una voz delicada, con toda la feminidad que posee esa mujer. La plática se prolongo un par de horas, o que se yo. En esos momentos el tiempo se diluyó en el lugar de los sueños, o de las ilusiones.. Sólo tengo la certeza de que se fue lejos, porque no pude sentirlo, como cuando el frío viaja de polo a polo y entonces olvidas por un momento que estuvo ahí, ignorando todo lo que tiene relación con eso. Ese fue el clímax de toda esta hecatombe que revolotea por mi cuerpo. Confundido pensaba una y otra vez sobre lo que estaba sucediendo en eso momentos, y mi mente loca se dejaba llevar. Paseaba con la absoluta libertad de la cual no gozaba en el sentido real. Pero el miedo traicionero se acercaba a mis latidos y me congelaba el hecho de pensar que estaba actuando mal con ella. Temía que su imagen sobre mi se desplomara y esa preocupación me hizo comprender que la conexión se había fortalecido tanto que no había marcha atrás. La atracción estaba ahí, presente, casi tan bella como un cielo azulado. Después me hizo saber que era mutuo, y eso aterrizo el sentimiento en una plataforma utópica, de ensueño.
Mi corazón estaba apretujado, temeroso. Pero ávido de ir en busca de ella. Mis manos comenzaron a plasmarla, aquí, en mis letras. Después de tanto tiempo de no haberle escrito al amor, después de haberme incluso olvidado que podía sentir eso que una vez senti, despues de haber olvido que puedo poner el mundo a los pies de una mujer. El día transcurría en torno a sus textos, a sus palabras… Pacientemente esperaba recibir noticias de ellas, y cuando aparecían en mi pantalla, un puñado de sensaciones me invadían. Mi estómago desvariaba entre ese cosquilleo que me provocaban nuestras charlas, y mi corazón latía como un tambor en un acto sublime. Estaba empezando a perderme, o talvez a encontrarme, y todo al ver las cinco letras de su nombre. Sonreía, suspiraba, escribía, esperaba… Todo eso mientras poco a poco me enamoraba.
De nuevo ese bum en el corazón, lo recuerdo perfectamente. Porque una vez me enamore, y perdi. Esa era la razón por la cual me había negado muchas veces este sentimiento, con mucha mujeres. Usualmente reparaba en cerrar mis puertas al amor, y eso me llevaba a flagelar a quien por desgracia se cruzaba en mi camino. Pero una chispa deslumbro mis ojos, de nuevo con las mismas cinco letras de ese nombre. Aunque debo admitir que todo esto me agobiaba, al final del día me maravillaba. Estoy lejos, pero no en el pensamiento. Ahí me ha invadido su esencia entera, entonces eso me acerca a ella. La siento, la pienso, la imagino, la quiero, la sueño, la escribo…. Todo eso en un solo día, día a día.
Parecía cómo un sueño el saber que esto era equitativo. No podía creer que una bella mujer podría algún día fijarse en esta bestia. Talvez esto es un cuento, y ahí todo es posible. Por eso estoy aquí, escribiéndole al amor, escribiéndole a la vida. Mientras, pude dejar aquí todo este mar de pensamientos, la luna me observo celosa. Antes le escribía a ella, porque me resultaba inusualmente bella, pero hoy dejo de ser mi musa. Su lugar ah sido robado, ultrajado, por una mujer que hace un par de textos me ha dejado enamorado. No conozco el sabor de sus labios, ni del calor de sus brazos. Pero no ha sido necesario, pues el amor llega así, sin avisar, sin esperar… Mañana nos encontraremos, y también pasado, porque cuando el amor me toca, nada me detiene. Voy por ella, con impaciencia, pero también sereno. Hoy voy dispuesto a conquistar el mundo entero tomado de su mano.
El día siguiente lo pase escribiéndole. Y no solo textos. De cuándo en cuándo tomaba mi cuaderno y la inspiración se apoderaba de mi. Mis manos avasallaban mi cuaderno y ella hacia lo mismo con mi pensamiento. Tenía ganas de verla, de abrazarla. Pero ante la ausencia irremediable, refugie esos anhelos en este puñado de letras… Cuando fui a dormir, intente no pensarla, pero su presencia fortalecía el pensamiento. Así cómo fortalece el fuego a la hoguera, o como el mar a la arena. Entonces mis ojos caían sin más apesadumbrados, y el lugar de los sueños me acogió, y también a ella..
La observe a la distancia. Sonrisa pulcra, ojos brillantes, piel echizante… Era ella, sin duda. Camine un par de pasos y pude ver sus labios. Quede perplejo, eran de un rojo intenso, demasiado peculiar. No podía parar de verlos. Quise después mascullar un par de palabras, pero no pude. Aún en sueños su belleza me trababa el lenguaje, no sólo la lengua. Si no el cuerpo entero. Mis manos sudaban, pude sentirlo aún dormido. Me acerque un poco más hasta que pude notar la comisura de esos labios rojos. Me miro y todo de cógelo por un segundo. Levanto la mano y me acaricio la mejilla, y yo sentí como su sí estuviese acariciadome el alma. Levante mi mano y tome la suya, le guíe las caricias hasta que sentí la necesidad imperiosa de tocar sus labios. No se sí fue la luna llena de aquel sueño, o simplemente que en la realidad pasaba algo que me regocijaba de alegría cuando la veía. Alce la vista para observa su rostro y sus ojos se clavaron en mis labios. Me acerque lenta y agónicamente, temblando, nervioso aún en sueños. Hasta qué por fin llego… Sentí la humedad pasear por mis labios y sus manos rodear mi cuello tiernamente…. Todo se rompió con el sonido de la alarma, tome mi celular, observe la hora y sin más me fui a duchar. Al ritmo del chorro de agua, los pensamientos me invadieron, pensé en llamarle y contarle. Pero esa vieja superstición de que sí cuentas un sueño no se vuelve realiza me hizo callar. Por eso lo escribí aquí, en mi cuaderno, en las hojas que guardan dentro de sí la historia de mis días, de mis derrotas, de mis tristezas, de mis alegrías, de mis amores… Y hoy mismo de ella.
Procure guardar el secreto de lo que sentía por ella. Pero mi silencio terminaría por apagar esa llama, así que sabia que pronto tendría que confesarlo. Me recosté mientras me coloque los auriculares para hipnotizarme con su voz. La charla era amena como siempre, me gustaba guardar silencio para escucharla. No existe nadie que me haga sentir de esa manera, pero es ella… Mi musa, mi amada… Después de un tiempo salió a tema un viejo amor y sin quererlo sentí como los celos me corroían. Me carcomía la idea de saber que el tenía los derechos de su amor, de mi amor. Me sulfure, estaba desesperado, con el corazón apretado. Y mis demonios internos me gobernaron. Esas sombras que escondo perfectamente comenzaron a tratarla mal. Intentaba huir, esconderme del sentimiento. Entonces pensé en alejarla, en hacer que me odiara, que se fuera lejos de mi espacio… Dije un par de sarcasmos, y una que otra palabra hiriente, hasta que no pude más…. Mis labios actuaron solos, no lo pensé, no lo planee, sólo lo dije.
-Te amo.-
Sonó fuerte, claro, sincero, real… Y sentí como todo me liberaba. Pues al contarle lo que sentía, un peso se escapaba de mi espalda, de mi alma.
Pasada esa barrera del te amo, todo se convirtió a en ella y yo. Sentía que mi vos se hacía dulce, tierna… Y no paraba en alagos para su persona. Pensaba en sus ojos, en sus labios, en su rostro, en su piel. Y el hechizo se acrecentaba. Y me inundaba el deseo de verla a lado mío, para protegerla, para enseñarle el mundo, para amarla… Por sobré todo, puede incluso que sobre mi vida. Pues el amor supera el miedo a morir. Personalmente cuando amo, soy capaz de apagar mi alma por hacer feliz a mi amada, que en este caso es ella. Una hermosa joven a la cual yo llamo princesa, mi princesa, la dueña de todos mis sueños, la dueña de cada uno de mis latidos…
La amo, aunque suene fuerte. Esa es la realidad. La siento en cada poro, en cada milímetro del cuerpo. Me vuelvo loco, con esa locura que me hace amar, de la única manera que se amar… La esperare, aquí sentado, mientras le escribo todos los días, mientras mi corazón late solo para ella día y noche.

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