Carta de Perdón

Perdónenme mamá y papá
Perdónenme mamá y papá, al parecer la fuerza que creía poseer no fue la suficiente para soportar un día más. No espero que lo entiendan, pues su capacidad de comprensión es mínima hacia mi forma de pensar. No espero que se sientan culpables por la decisión que tome, pues independientemente de la falta que me han hecho, mi camino tarde o temprano se vería obstruido por miles de rocas tan pesadas, que mi cuerpo no podría hacer a un lado para continuar. No espero que sufran con mi partida, pues si antes no les importo distanciarse tanto de mi alma, ahora es tarde para notar el daño que esto me ocasionaba. No espero que sientan estas palabras como un reproche, pues mi único deseo es que esta carta les de fuerza y esperanza, para que puedan aceptar mi partida. ¿Saben? Ahora me siento feliz, mi alma a gritos me imploraba abandonar ese maldito cuerpo, del que fui víctima tanto tiempo. Perdónenme mamá y papá, comprendo el egoísmo que ha representado mi decisión, sonara ilógico, pero amo la vida, amo cada puesta de sol que tuve la oportunidad de presenciar, amo cada gota de lluvia que acarició mi cuerpo en días lluviosos, amo cada melodía proveniente del aire que hacia revolotear mi cabello en otoño, amo cada sonrisa que admire, amo cada luminosa noche llena de pequeñas capsulas transmitiendo luz al momento más obscuro del día. Perdónenme mamá y papá, pero mi tiempo aquí termino, mi corazón sufría en cada palpitar, mis piernas no eran capaces de avanzar, y mi alma estaba deseosa de descansar. No me arrepiento de haber bajado las escaleras aquella fría madrugada repleta de dolor, no me arrepiento de haber tragado aquellas pastillas que curaron mi ser, pues ahora veo las cosas desde otra dimensión, ahora continuo amando la vida, pero amo más la muerte, ya que es una oportunidad para volver a comenzar.

Colaboración de Karina González, Mexico

No te rindas nunca

Eduardo Horta G'

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Maduramos, todos maduramos. El tiempo puede variar en medida de las experiencias, o de los golpes de la vida, pero al final terminaremos por madurar, estamos capacitados para hacerlo. Golpe a golpe aprendemos a darle importancia a las cosas que en verdad la tienen, la experiencias de la vida van formando en nosotros un carácter que poco a poco define nuestra personalidad. Las caídas son invitaciones a levantarse, y es mientras nos levantamos cuando vamos aprendiendo, cuando nos vamos fortaleciendo. La decepción es el camino más sinuoso para llegar a la felicidad, pero es a la vez el más certero. Las personas conocemos la luz después de la oscuridad, de otra manera no podríamos diferenciar entre una y otra. Se conoce la victoria sólo a través de la derrota, y el amor sólo a través de la decepción. Por eso no te rindas ante la adversidad, considera que eres tan…

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Mujer de mis ojos

Mujer de mis ojos
No juzgues mi partida, pues razones tengo de sobra.
Primero que nada, huyo del sentimiento, que esta ahora muy dentro de mis entrañas. Soy cobarde, no tengo duda. Pero no intento ser esclavo del amor, no es precisamente lo mío. Amo mi libertad, y para gobernar esa libertad he tenido que sacrificar al corazón. Segundo; usted me ha superado, y lo se porque la amo más que mi propia vida. Y sabe usted que no soporto que alguien tenga ese poder sobre mi. Además, los celos son el mejor síntoma para saber que tengo que partir. Y no es por el, si no por usted, por mi, por lo que quise que fuera, y que ahora podrá ser Y por último; me voy, porque aún este lejos de usted, podré amarla, y todo lo que escriba llevara su nombre, su rostro, su aroma, su piel… Me voy para no sufrir, aunque tengo la ligera sospecha de que aún lejos, sufriré. Como le dije antes, mujer de mis ojos. No quiero ser esclavo del amor, aunque soy cautivo de sus ojos, de su boca, de su amor. Ahora solo quiero desahogar escribiéndola, ahí descanzara el sentimiento. Y si por algún motivo no vuelve a saber usted de mi. Sólo recuerde lo siguiente; después de usted no habrá para mi mujer.
Eduardo Horta G’

Profundizando en el sentimiento

Me siento distante, fuera de órbita. Mi mente vuela incontrolable a través del flagelo. La música atraviesa inútilmente mis oídos, que la ignoran cínicamente. Mi rostro esta pálido, lo se a pesar de que no puedo observarlo. La vida pasa frente a mis narices mientas yo permanezco sentado, talvez en la nada. Hundido en pensamientos que atosigan mi corazón. Me han dado ganas de llorar, pero el sonido del canto de unos pájaros que no puedo ver, distraen las lágrimas y estas, tímidas, prefieren quedarse dentro de mi. Busco en mi reproductor a Lennon, talvez el pueda relajarme. Reproduzco “imagine”… No pasa absolutamente nada, sigo en la brecha de la desolación. Los pensamientos suben de tono, ahora me están invitado a atentar contra mi. Los controlo tenuemente, poco a poco. Prendo un cigarrillo, es mi última esperanza de relajación, de aterrizaje. Siento como el humo invade mi boca, para después llegar a mis pulmones, y hacer efecto en mi cabeza. Cierro los ojos, para ver el mundo. Parece una tontería, pero así es como lo percibo mejor. El terror de nuevo en mi pecho que late a mil por hora, otra vez el nudo en la garganta. Espero las lágrimas caer, pero el orgullo las detiene. Hasta qué no puedo más, estoy llorando como niño. Me siento desprotegidoo, frágil, débil, vulnerable. Mi cabeza golpea un par de veces la pared, y siento como el dolor me invade, pero no me detengo. Un par de golpes más y la euforia disminuye. Lanzo el cigarrillo, y con la camisa limpio mis lágrimas. Volteo al cielo y veo un puñado de estrellas. Lejanas, a una distancia que ahora mismo me gustaría visitar. El cielo me hipnotiza, me parece fenomenal, y a la vez me hace sentir pequeño, una nada. Como lo que soy, aunque mi mente me engañe pensando que soy casi el amo del mundo. Mi reproductor hace aparecer Across the universe, de los Beatles. Un éxtasis total, y es entonces que no puedo huir más. Me recuesto, con los brazos puestos en mi rostro, como una loza pesada se postran sobre mi. Y el manojo de problemas me atosiga más. Quiero detener el sufrimiento ahora mismo, arrancarme el alma, o detener mis latidos un momento. Pero es inútil… Todo sigue intacto cuando abro mis ojos nuevamente. Su voz ahora resuena en mi cabeza. Parece como si estuviese a lado mío, como ayer estuvo. Y el dolor se acrecenta, siento como si la hubiese abandonado. Pero no es así, siempre pienso en ella.. Y ahora mismo pondría mi vida a su dispocision, me gustaría detener su sufrimiento y ser yo quien duerme en esa cama, en esa fría cama.
Ahora aparece beatiful boy, John Lennon. Mi mayor inspiración en el mundo después de mis padres. Me imagino cantandosela a ella, pidiendo una oportunidad para cántarla juntos. La realidad vuelve a partirme el pecho. Me levanto, enciendo otro cigarrillo y canto en silencio. Muevo la cabeza de un lado a otro. La melodía me atrapo, esa voz hipnótica funge ahora como un calmante. Aspiro el humo del mentolado, empiezo a disfrutarlo, a sentirlo. Cierro los ojos y los aprieto con fuerza. Las memorias pasean sin cesar, robándonme un par de suspiros. Ha pasado la melancolía, y sonrió casi forzado, para regresar a mi ese poder que me hace sobresalir. Agradezco a Dios, escribo un par de palabras más, plasmó la fecha, mis iniciales y cierro mi cuaderno… Por hoy mis letras han hablado mucho por mi.

Eduardo Horta G