Mujer de mis ojos

Mujer de mis ojos
No juzgues mi partida, pues razones tengo de sobra.
Primero que nada, huyo del sentimiento, que esta ahora muy dentro de mis entrañas. Soy cobarde, no tengo duda. Pero no intento ser esclavo del amor, no es precisamente lo mío. Amo mi libertad, y para gobernar esa libertad he tenido que sacrificar al corazón. Segundo; usted me ha superado, y lo se porque la amo más que mi propia vida. Y sabe usted que no soporto que alguien tenga ese poder sobre mi. Además, los celos son el mejor síntoma para saber que tengo que partir. Y no es por el, si no por usted, por mi, por lo que quise que fuera, y que ahora podrá ser Y por último; me voy, porque aún este lejos de usted, podré amarla, y todo lo que escriba llevara su nombre, su rostro, su aroma, su piel… Me voy para no sufrir, aunque tengo la ligera sospecha de que aún lejos, sufriré. Como le dije antes, mujer de mis ojos. No quiero ser esclavo del amor, aunque soy cautivo de sus ojos, de su boca, de su amor. Ahora solo quiero desahogar escribiéndola, ahí descanzara el sentimiento. Y si por algún motivo no vuelve a saber usted de mi. Sólo recuerde lo siguiente; después de usted no habrá para mi mujer.
Eduardo Horta G’

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