Profundizando en el sentimiento

Me siento distante, fuera de órbita. Mi mente vuela incontrolable a través del flagelo. La música atraviesa inútilmente mis oídos, que la ignoran cínicamente. Mi rostro esta pálido, lo se a pesar de que no puedo observarlo. La vida pasa frente a mis narices mientas yo permanezco sentado, talvez en la nada. Hundido en pensamientos que atosigan mi corazón. Me han dado ganas de llorar, pero el sonido del canto de unos pájaros que no puedo ver, distraen las lágrimas y estas, tímidas, prefieren quedarse dentro de mi. Busco en mi reproductor a Lennon, talvez el pueda relajarme. Reproduzco “imagine”… No pasa absolutamente nada, sigo en la brecha de la desolación. Los pensamientos suben de tono, ahora me están invitado a atentar contra mi. Los controlo tenuemente, poco a poco. Prendo un cigarrillo, es mi última esperanza de relajación, de aterrizaje. Siento como el humo invade mi boca, para después llegar a mis pulmones, y hacer efecto en mi cabeza. Cierro los ojos, para ver el mundo. Parece una tontería, pero así es como lo percibo mejor. El terror de nuevo en mi pecho que late a mil por hora, otra vez el nudo en la garganta. Espero las lágrimas caer, pero el orgullo las detiene. Hasta qué no puedo más, estoy llorando como niño. Me siento desprotegidoo, frágil, débil, vulnerable. Mi cabeza golpea un par de veces la pared, y siento como el dolor me invade, pero no me detengo. Un par de golpes más y la euforia disminuye. Lanzo el cigarrillo, y con la camisa limpio mis lágrimas. Volteo al cielo y veo un puñado de estrellas. Lejanas, a una distancia que ahora mismo me gustaría visitar. El cielo me hipnotiza, me parece fenomenal, y a la vez me hace sentir pequeño, una nada. Como lo que soy, aunque mi mente me engañe pensando que soy casi el amo del mundo. Mi reproductor hace aparecer Across the universe, de los Beatles. Un éxtasis total, y es entonces que no puedo huir más. Me recuesto, con los brazos puestos en mi rostro, como una loza pesada se postran sobre mi. Y el manojo de problemas me atosiga más. Quiero detener el sufrimiento ahora mismo, arrancarme el alma, o detener mis latidos un momento. Pero es inútil… Todo sigue intacto cuando abro mis ojos nuevamente. Su voz ahora resuena en mi cabeza. Parece como si estuviese a lado mío, como ayer estuvo. Y el dolor se acrecenta, siento como si la hubiese abandonado. Pero no es así, siempre pienso en ella.. Y ahora mismo pondría mi vida a su dispocision, me gustaría detener su sufrimiento y ser yo quien duerme en esa cama, en esa fría cama.
Ahora aparece beatiful boy, John Lennon. Mi mayor inspiración en el mundo después de mis padres. Me imagino cantandosela a ella, pidiendo una oportunidad para cántarla juntos. La realidad vuelve a partirme el pecho. Me levanto, enciendo otro cigarrillo y canto en silencio. Muevo la cabeza de un lado a otro. La melodía me atrapo, esa voz hipnótica funge ahora como un calmante. Aspiro el humo del mentolado, empiezo a disfrutarlo, a sentirlo. Cierro los ojos y los aprieto con fuerza. Las memorias pasean sin cesar, robándonme un par de suspiros. Ha pasado la melancolía, y sonrió casi forzado, para regresar a mi ese poder que me hace sobresalir. Agradezco a Dios, escribo un par de palabras más, plasmó la fecha, mis iniciales y cierro mi cuaderno… Por hoy mis letras han hablado mucho por mi.

Eduardo Horta G

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