Cinco minutos Para enamorarse

Alex seguía turbio por la revelación que había recibido esta mañana por parte de Niki. La mañana calurosa de Roma se había venido abajo a causa de ésta, como si se hubiese desplomado por completo.
El viejo Volkswagen seguía marchando sobre la carretera sin rumbo fijo. Alex llevaba el rostro pálido por la noticia, y un cigarrillo encendido en la mano suelta al volante.
Niki se había convertido en su razón de ser después de aquella noche de primavera, y ahora, de la nada, Alex sentía confusión hacia ella. Siempre habían estado usando protección, cada noche, cada día que hacían el amor. Debía existir un error.
Alex paro frente al Rae’s y apagó el motor del viejo automóvil. Su mente y su cuerpo aún seguían paralizados.
Alex se guardó el par de llaves en la bolsa trasera de sus vaqueros y entró en el Rae’s.
El Rae’s era el bar preferido de Alex, cuando se encontraba en crisis de estrés, además de haber sido el lugar donde había conocido a Niki, y era por eso que ahora se preguntaba porque lo había hecho, porqué exactamente había decidido ir al Rae’s. Todo cuanto miraba le recordaba a ella. Podía recordar la primera vez que la había visto. Llevaba el cabello rubio recogido en un moño, y él había pedido un capuchino.
Pero eso fue ase mucho- pensó Alex.
Niki había sido la cura para aquella herida que Carolina le había provocado, y ahora volvía a hacer el problema de su dolor. No sabía exactamente que había sido lo que lo había flechado. Tal vez habían sido ese par de ojos miel que enamoraba a cualquiera, o quizás esa forma tan natural de ser.
Alex tomó asiento en el mismo lugar de siempre.
Una chica morena con el cabello en rastras se acercó a Alex con el habitual uniforme marino del Rae’s.
Alex trató de disimular su trastornado estado tras la pequeña carta sobre la mesa. La chica arqueó la ceja ante el extraño comportamiento que mostraba Alex.
Luego de ordenar un capuchino, y esperar a que la morena se retirara, Alex volvió a echar un vistazo al Rae’s.
Tras tomarse el pequeño capuchino, y depositar la propina en la vieja cajita de cartón, Alex volvió a encender el auto.
En su mente, miles de recuerdos románticos se comenzaban a formar conforme se alejaba de la ciudad.
Cuando la noche cayó después de un hermoso día caluroso, Alex trato de refugiarse bajo el viejo vehiculo de aluminio.
Niki lo había defraudado de la peor manera, pensaba Alex conforme la noche caía y se iba penetrando en la ciudad. ¿Qué carajos iba a hacer un chico de dieciocho años con un bebe? Tal vez el bebe ni siquiera era suyo.
Alex subió la cremallera de su chaqueta y se resguardó bajo el sofá.
La mañana siguiente, el sol brilló mas que nunca. Alex se retiró la chaqueta y comenzó a dar un paseo por el lugar, Un viejo parque se había colocado en la depresiva desesperación de Alex, pero no había sido un parque cualquiera, era el parque donde Alex se había comprometido con Niki, luego de una larga recuperación en el hospital.
Alex cogió del Volkswagen el viejo álbum fotográfico que Niki le había obsequiado la navidad pasada. Cinco minutos para enamorarse, era la frase fluorescente que señalaba el álbum.
Luego de tomar asiento sobre una enorme roca llena de musgo, Alex tomó el álbum entre sus manos y comenzó a mirarlo. Contempló la primera fotografía. Podía tonar a un Alex enamorado y a una Niki emocionada. Había sido el verano pasado, en el que Alex había citado a Niki bajo el árbol de los enamorados, había sido la primera salida con Niki luego de comprometerse. Una vieja leyenda acompañaba la fotografía. Alex comenzó a leer:
“Amantes Eternos”
Alex dejó de contemplar la fotografía y dio la vuelta a la siguiente pagina. Ahora una nueva fotografía daba paso a la anterior. Alex pudo distinguir un hermoso día de verano en la playa. “El amor es como la arena del mar, nunca puedes contar a ciencia cierta su final”
Alex dejó el ejemplar cinco minutos para ser feliz, que Niki le había regalado y tomó una bocada de aire antes de proseguir. Llevaba los ojos húmedos por la cantidad de lagrimas que había estado derramando, por su parte, el parque le traía gratos recuerdos. había pasado en este la mayor parte de sus salidas con Niki, en pocas palabras, se había convertido en su refugio de amor.
Alex cogió nuevamente el ejemplar y continuó el paseo al pasado.
Una nueva fotografía se había estampado en la pagina siguiente. Alex pudo ver los momentos mas felices que había pasado al lado de Niki conforme avanzaba cada pagina del álbum fotográfico.
Cuando Alex terminó de visualizar cada una de las fotografías, pudo notar una pequeña hoja de papel, estaba seguro jamás haberla visto, tomó el pequeño papel carmesí y se dispuso a leerlo:
Querido diario:
Mi vida no puede ser más perfecta que ahora, Alex, el chico mas guapo de la ciudad ha venido a verme esta mañana nuevamente, creo que me va a proponer que sea su novia.
Enero 17

Alex cerró el pequeño papel de lo que parecía una hoja de diario y cogió el siguiente.

Querido diario:
He notado algo nuevo en mi cuerpo, no estoy muy segura, pero creo estar embarazada. Bueno, ya se que es algo loco, pero creo que lo es. Aunque me siento un poco confusa. ¿Qué pensara Alex de esto? ¿Seguirá a mi lado?, quizás no.
Octubre 18

Alex tenía los ojos abiertos como platos. Esta parte del diario había sido escrita la mañana anterior. ¿Cómo lo había hecho?
Alex se puso de pie y cogió el álbum, pero justo entonces, lo notó. Un viejo papel carmesí como el primero había salido volando de entre las fotografías, y junto a éste, un sobre medico.
Alex dejó el sobre de lo que parecía una radiografía y se dispuso a leer el papel.

Querido diario:
Hoy me siento fatal, mi vida se desploma. Luego de ir al medico esta mañana, siento que nada es lo mismo. Los estudios han sido claros. Moriré, moriré muy pronto, quizás antes de ser madre.
El doctor me ha explicado que mi tumor no es curable, solo dios sabe cuando aliviarlo. Imagina que desde niña haz vivido con esa horrible mancha, que ni siquiera el limpiador mas bueno del mundo puede eliminarla. Estoy conciente que he dejado mis medicamentos alejados desde que he empezado a salir con Alex, pero no me arrepiento de nada.
Lo que más me entristece es saber que le he fallado a Alex, lo he dejado solo. Espero me llegue a perdonar. Lo siento.

TE AMO ALEX… 15 Julio

Alex se sentía fatal. Había abandonado al amor de su vida en el momento mas difícil de su vida.
Cogió las hojas sueltas del diario y salió corriendo hasta el viejo Volkswagen. Sacó el par de llaves de sus vaqueros y encendió el auto. Trató de esquivar los miles de autos que esquivaban que se abarrotaban en la carretera.
Espera mi amor- gritó Alex en el camino a casa.
Apagó el auto a escasos centímetros de la acera. Sacó de un jalón las llaves y se adentró corriendo a la casa.
Niki se encontraban recostada sobre el sofá con los ojos húmedos y rojizos. Llevaba un blusón flojo de lino y unos Leggins oscuros.
Alex dejó las llaves sobre la mesa y se recostó junto a Niki.
Niki lo miró y sonrió.
-¿Por siempre?-inquirió Niki.
-Por siempre- añadió Alex- tú, yo y cinco minutos para ser feliz.
Luego de unos meses de haber dado a luz, el pronostico del medico se cumplió. Niki murió.
El pequeño Nikolas vivió junto a su padre, y juntos aprendieron a amar a un ser querido, aun cuando este se encuentre alejado de ellos.
Para Alex, Niki jamás murió, vivió eternamente.

Colaboración de
NIcolas Rodríguez Orozco, México.

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