Encuentro inesperado

Fue un encuentro inesperado, pero excelente. El sonido de mi móvil comenzó a sonar. Lo saque lentamente de mi bolsillo y ¡oh sorpresa!, era ella, la mujer de mis ojos. Su nombre adornó la pantalla como no lo puede hacer ningún otro nombre. Respondí calmo, pero emocionado.
-¡Hola!.
-Hola, estoy en Acatlan. ¿Podemos vernos?.
Su vos retumbo mis oídos, pues hace mucho no sabía de ella, y no pensé que nos viésemos por esos días.
-¡Claro!. ¿Dónde estas? En seguida voy.
Le susurre con todo el amor que pude, con la vos que suena cuando se ama a alguien desde lo profundo del corazón. Una vez me dijo donde nos veríamos me arregle lo más que pude, quería agradarle, máxime cuando había tanto tiempo desde la última vez que nos vimos. Me observe un par de veces en el espejo, y partí. Esta vez no iba nervioso, más bien, estaba entusiasmado. Y, ¿como no estarlo?. Si estaba a sólo centímetros de la mujer de mis ojos.
El sol golpeaba con fuerza, y no pude evitar la transpiración natural. Pero no importaba eso, en realidad nada importaba, sólo verla a los ojos otra vez. Saque mi celular y le envíe un texto.
-Llegue, ¿dónde estas?. No te veo.
-Voltea a tu derecha.
Y bang, por fin estaba frente a mi. Caminamos rápidamente, en línea recta. A nuestro deseado encuentro. Hasta que sin pensarlo estábamos abrazados, con fuerza, con amor, con esperanza, y con todo lo que se siente cuando abrazas al amor de tu vida.
-¡Te extrañe!
Lo escuche fuerte y claro, cerca de mi oído.
-¡Yo más!.
Replique, con la sinceridad de mi pacto hacia ella. Después nos separamos, nos tomamos de las manos, y no parábamos de observarnos.
-Esto es real, ¿Cierto?.
-Si, aquí estoy, tuya, como siempre.
La abrace nuevamente, bese su frente, y sus mejillas. Después se acomodó en mi pecho y quedamos fundidos nuevamente en el abrazo. Comenzamos a hablar sobre todo. Y sentí que era el momento perfecto para decirle que le eh estado escribiendo. Saque mi celular. Y abrí mis notas. Eh escrito cerca de 300, todas para ella.
-Mira, todo lo que te eh escrito. ¿Vez?. Nunca hemos estado lejos, yo te guardo en mis letras, en mi pensamiento, en mi corazón, y en todo lo que siento por vos. Tu tiene la culpa de que me crea escritor, porque te escribo a ti.
-Me dejas sin palabras. ¿Puedo leerlas?.
-No creo que tengamos tiempo, son demasiadas. Sólo quería que supieras que te escribo, Mujer de mis ojos.
-¿Y porque me escribes tanto?.
-Porque quiero que seas inmortal en lo que mejor se hacer; escribir. Además te amo, y tu lo sabes.
-Yo también te amo.
-Lo se, y es raro que no estemos juntos después de todo lo que hemos pasado.
-Algún día lo estaremos. ¿No?.
-Eso creo, o más bien eso deseo. Eh cometido muchos errores contigo, pero lo que siento es real. Y eso me hace desearme junto a ti, por siempre.
Nos sinceramos, por completo. Ella me ama, y yo la amo, por eso es la mujer de mis ojos. Después de eso le enseñe un par de notas sobre “Mujer de mis ojos”
-¿Porque aquí escribes como si yo no sintiera nada por ti?.
-No lo se, siempre cambió las cosas cuando escribo. Pero nota todo mi amor en lo que expresó sobre vos. Talvez lo hice así porque nuestro amor es distinto. Siempre estamos lejos, y yo intentó sacar el flagelo cuando escribo. Por eso te escribo como un amor perdido… Aunque se que no lo es.
-¿Y quien es Sofía?. ¿Existe otra mujer en tu vida?.
-En absoluto. Como dije, cambió todo. Tengo que darle un toque interesante, y me inventó muchas cosas.
-Mas te vale.
Nos volvimos a abrazar, y su cabeza nuevamente se postró en mi pecho. Así que le acaricié el cabello todo el tiempo. Después me separe, y nos vimos fijamente, queríamos besarnos, lo vi con claridad. La tome de las mejillas, me acerque tiernamente y así paso… Volví a sentir los labios más inmaculados del universo. Abrí los ojos y le dije:
-Te amo
-Yo también. Y aunque no quiero, me tengo que ir.
-¿Cuando te veré otra vez?.
-No lo se.
-Que mal.
-Muy pronto, ya verás.
-Es espero.
Y se marchó. La observe alejarse a la distancia. Y no podía parar de ver lo perfecta que es para mi, y lo magnífico que siento cuando estoy con ella. La amo, ella es la única mujer que me ha hundido en lo más profundo del sentimiento. Sólo ella, la mujer de mis ojos.

Eduardo Horta G’

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