Así muere el orgullo, o la dignidad…

Hola Zoe. Perdona mi insistencia. Pero no puedo estar así, me parece injusto e inecesario. Sólo quiero saber de ti, de la mujer de mis libros. Quiero dejar el orgullo. Ahorita estuve con tu mamá, y no pude evitar sentir todo eso que me ha echo escribirte, y que me hace callar también. Porque soy conciente de tu vida y todo eso, pero de alguna manera no puedo mandar en mis sentimientos. Eh dedicado gran parte de mi vida a hacer cosas para ti, en la distancia o como sea. No sólo mis libros, que es lo que más amo porque ahí te cuento lo mucho que eh amado, al límite de todo. Sin la intención de cambiar eso, más bien con la intención de guardarlo, porque es lo más grande que eh sentido. Y se que jamás lo sentiré de esa manera. Talvez, esa sea la razón por la cual guardo la ligera esperanza de regalarte mis días, y todo lo que tengo o puedo hacer. Me perturba todo lo que te ha sucedido porque se que tu vida ah sido compleja. Y eh añorado por años cuidarte, y hacerte feliz, tenerte en abundancia, en bonanza sentimental, espiritual, inclusive material. Me eh aferrado insistentemente a tu recuerdo, y a lo que siento. Porque cabe decir que lo siento con la misma intensidad, es sólo que el orgullo y las circunstancias me ponen el freno. No quiero entorpecer tu vida, al contrario, quiero ser tu brazo fuerte. Que nada te vuelva a lastimar, pero aveces ya no se como hacer. Sólo se me ocurrió esto, que es la mejor manera en que se expresarme: escribiendote. A ti, siempre a ti, la única mujer que vive en mis letras. Aquí abandonó el ego, y toda esa hecatombe de grandeza que me ha generado mi estilo de vida. ¿Sabes?, hace tiempo pensé erróneamente que había olvidado ese sentimiento tan puro. Pero me di cuenta día a día, error tras error, que nadie puede hacerme sentir así. Y me cuesta trabajo decirte que te extraño, pero si lo hago, no hay un sólo jodido día en que no te piense. Necesito verte, no sabes lo bien que me haría escucharte, ver tus ojos, tu sonrisa, y decirte todo esto que eh callado casi 7 años. Por la necesidad de respetar tu espacio vital, que también es el mío. Pero no me resigno a estar con alguien más que no seas tu. Y de nuevo, perdón si estoy siendo imprudente. Pero ya no quiero reprimir lo que siento. Cada latido, cada respiro, cada logro, cada letra es por ti, para ti, porque te amo. Como el primer día, con la misma honestidad, con la misma emoción, con la misma fuerza, con el mismo deseo, con la misma fe de llenarte los días de sonrisas. No te alejes, bueno no tanto como sabes. Necesito a la mujer que me inspira y que saca lo mejor de mi. Así es, te necesito, cerca, para protegerte de todo lo que pueda hacerte algo, y con todo lo que tu vida conlleva, porque toda me gusta. En fin, sólo quería decírtelo. Me sale del alma, de lo profundo del alma, y te aseguro que es algo más fuerte que yo. Es simplemente lo mas maravilloso que Dios me hizo conocer: El amor incondicional, al límite de la locura, esa locura que me hace amarte más que a mi propia vida.
Siempre tuyo: Eduardo Horta G’

Mujer de mis ojos XVII

Mujer de mis ojos hoy vi a Sofía, fue demasiado extraño. Nos acompañaban los silencios, y eso es porque estábamos incómodos, aún estaba impregnado el recuerdo de la última vez que estuvimos juntos. Intente abrazarla, pero estaba reticente, fría, como ausenté, aunque estaba presente. Es una de esas ocasiones en que estas con alguien, pero a la vez te encuentras lejos. La observe un par de veces a los ojos, intentaba no observarla, porque aún me sentía sucio con ella. Hasta que ella término el silencio
Agónico.
-Eduardo, ¿Que pretendes?. ¿Vas a segur fingiendo que quieres estar conmigo?. Terminemos esto de una vez. Te advierto que no permitiré que juegues conmigo. Ya lo hicieron una vez, y casi muero, así que no dejare que eso pase nuevamente.-
Note como sus ojos comenzaron a brillar, hasta que se mojaron completamente. Mi lengua estaba amarrada, no sabía que decir, es extraño que eso me suceda a mi, pero en ese momento me paso.
-Sofía…
Hice una pausa, y tome aire. Encendí un cigarrillo y continúe.
-No voy a jugar contigo, tu eres consciente de lo que yo viví. Así que no soy capaz de jugar con alguien, mucho menos contigo. Es sólo que todo esto no es fácil. Estoy en proceso de olvidar a Zoe, y eso conlleva tiempo, sufrimiento, y mucha, pero mucha paciencia. No voy a obligarte a estar conmigo, esa decisión es tuya, pero…
-¡Te amo!
Me congele, no esperaba que dijera eso.
-¿Que dijiste?-
Aventé el cigarrillo y me acerque, la tome de los hombros y le pedí que repitiera eso que acababa de decir.
-Te amo, como se ama algo que te hace feliz.
-Yo sólo te hago sufrir-
-Te equivocas.
-Tu misma lo dijiste.
-No vamos a discutir sobre lo que siento. ¿O si?.
-Si es necesario si.
-¿Sabes lo que es necesario?. Que dejes de idealizar a Zoe, eso ya no es amor. Tienes una obsesión hacia ella. Te creaste una imagen incorrompible, y no digo que este mal. Pero ya estas llevándolo al extremo.
-¿Ahora soy un obsesionado?. No sabes lo que dices, mejor me voy antes de que termine esto peor.
-Esta bien, vete y no vuelvas. Yo ya no estaré.
No me importo en realidad, así que me fui, y ahora estoy aquí como idiota escribiendo todo esto. Creo que debo dejar de escribir.
Ya no se si suyo: Eduardo Horta G’

Mujer de mis ojos XVI

Mujer de mis ojos creo que hoy termine por entender que usted estará siempre lejos de mi. Que nuestras almas no están destinadas a vivir juntas, en este abismo de jodido espacio, un espacio obligado en mi caso.
No eh podido visitar a Sofía, no me atrevo a verla a los ojos, no quiero hablar con ella, porque siento que la estoy traicionando. Ayer me envió un mensaje de texto en la mañana.
-Eduardo, te extraño. Espero estés meditando todo, y si ya no quieres que te moleste sólo dimelo. Nada más terrible que estar con la incertidumbre, a la espera de algo que quizá nunca pasara-
Después de leer el mensaje arroje el móvil a la cama y me tendí boca abajo. ¿Qué se supone que haré ahora?. Pensé que todo iba bien, pero que equivocado estaba. Aún me duele todo, como cuando tienes una quemadura que no te deja ni pensar. Es un error talvez que, siga empecinado en esperar por algo que no camina hacía a mi, por algo que se nunca más volverá, por algo que me seca toda ilusión. Mi pecho es como un cristal roto a pedazos, y los pedazos como cuchillas que se sumergen en toda cavidad disponible de mi alma. ¿Llorar?. No puedo, creo que ya llore demasiado. Siempre pensé que era estúpida esa frase que dice: “No me quedan más lágrimas”. Cuando la había escuchado, pensaba en como carajos alguien podía quedar sin lágrimas. Y ahora mismo me doy cuenta cuán posible es. El amor es una fuente inagotable de inspiración en la mayoría de los casos, pero también es un asesino implacable. E descubierto que el amor puede ser todo, pero jamás sencillo. Sólo viene a complicarnos la vida, o en mi caso así fue como sucedió. Aunque le agradezco el echo de que ahora gracias a eso puedo escribir. Aún así, el precio me ah resultado muy caro. Tantas noches de desvelo, que, mi almohada debe extrañarme. Me conoce tanto, porque he soñado las mejores y las peores cosas adherido a ella. Y ahora debe desconocer me, porque me eh vuelto un ente, incluso en momentos yo tampoco me conozco.¿Dónde esta esa persona que siempre le sonreía a la vida?. Eh cambiado mucho desde que la conocí a usted mujer de mis ojos, y aveces se vuelve todo esto un martirio. Es cierto que eh mejorado para agradarle, pero fue justo en ese momento en que deje de ser yo. Me abandone, me rechace, me sentí un insecto porque no pude retenerle, sólo se que no basto. Ahora soy una caricatura de mi, y la fórmula sigue dándome el mismo resultado: usted esta lejos, y peor aún, con otro, a punto de ser mamá. ¿Ahora a quien voy a escribirle?. Tendré que ausentarme de mi cuaderno, o asesinarla aquí. Puede que entonces deje de amarle con estúpida insistencia. Mujer de mis ojos, es usted una ladrona de sueños, me robó el mío de ser su guardián, su caballero, su amante. La amo, y la odio. Que tontería, lo se. Es una verdadera pero cierta tontería. Por eso dicen que el amor y el odio necesitan sólo un paso. Daré pronto el mío, ya verá usted.
Aún suyo: Eduardo Horta G’

Nota: Ahora empieza la despedida, no se si en mis próximas cartas pueda seguirme auto nombrando suyo.

Eduardo Horta G’

Enamorarse a la antigua

Soy un chico atípico. A mi me gustan los amores que se consiguen con cartas. Ahora todos se enamoran detrás de un monitor. Entonces puede que los atípicos sean ellos. Pero así es la sociedad actualmente, para ellos es extraño que alguien intente conquistar a una mujer enviándole cartas, incluso, puedo apostar, que a las mujeres les asustaría el echo de que alguien las plasme con plenitud dentro de un papel. Ahora se enamoran de las fotos, y no de la presencia, se acostumbraron a los mensajes vacíos que les aparecen muy de vez en cuando en la pantalla del móvil. Se desacostumbraron al olor magnético del papel impregnado de tinta, y más que eso del sentimiento. Dejaron de apreciar la buena ortografía, o el romanticismo clásico. Olvidaron como se siente acariciar un papel, un simple papel hurtado de un cuaderno, que lleva dentro de si algo más que un puñado de letras. Ahí, uno deja desnudo el sentimiento, ahí, uno se sincera, se vuelve cursi, dulce, tierno, romántico. Recuerdo cuando me dieron mi primer carta, hace ya algunas lunas. La leí no se cuantas veces, creo que me la aprendí de inicio a fin, la cargaba en mi cartera, incluso, cuando pasaron los años tuve que rearmarla para poder leerla. El traqueteo la desgasto, pero el contenido seguía intacto. Tuve que resignarme a guardarla en una caja de zapatos, donde guardo con recelo todas las misivas que me hicieron llegar, cuando aún las personas le daban sentido a la expresión sentimental. Hoy en día, lo más cercano a eso es enviar un mensaje de texto con alguna frase ultrajada de internet.. así es como se enamoran las personas ahora, en la simpleza del copia y pega. Se les acabo la creatividad, y a falta de ella, le extraña cuando aparece alguien que gusta de escribir y escribir, pero a la antigua, en papel, no en la pantalla, con la tinta, no con el teclado, con el corazón, no con el explorador. Así pues, me gustan los amores de antes, amo las cartas, y más cuando yo las escribo. Me encanta conquistar en compañía de la tinta, aunque la gente me vea como si fuese un tipo extraño.

Eduardo Horta G’

Recordando

Las memorias que tengo sobre Zoe son intermitentes, cambiantes en demasía. Como lo es mi vida, o la vida de todos. Siempre en constante transmutación. Aveces la recuerdo en el dolor, otra veces en la pasión, y muchas otras en el sentimiento casi intacto hacia sus ojos. Es extraña mi manera de amar. Muy profunda, casi como un acantilado. Y muy firme, más que el sedimento. No logró olvidar, porque considero que el olvido no forma parte del amor, por el contrario. Amar y olvidar son como una clase de antónimos o acérrimos rivales. Quien ama nunca olvida, y quien olvida nunca amó. Aún en la agonía de la pérdida, las personas podemos sentir una cercanía. No física, pero si espiritual, sentimental… En ocasiones extraño con ardor el roce de sus blancas manos, y el susurro de su voz tan cerca de mi oído, o el silencio majestuoso acompañado de un abrazo magnético, que hace que el tiempo no exista, que no tenga sentido nada, sólo sus brazos rodeando me el cuello. Pero hay ocasiones en que ser fuertes es una obligación, bajo la condición de seguir viviendo la vida, por más amarga que sea, por más aciaga que resulté, por más oscura que se vuelva. El amor puede visitarnos una ocasión solamente, en toda la vida, hasta que parece dejarnos sin latidos. Zoe debe ser esa única ocasión, porque la fuerza de todo esto ha superado mis límites creíbles, mis límites humanos. Pensé que moriría, pero nadie muere de amor, absolutamente nadie. Sólo es un lapso de ausencia de deseo de continuar. Pero pasa, termina por pasar. Como pasa una larga y fría lluvia, como pasa un terremoto devastador, o un tornado que devora todo a su paso. Después a reconstruir todo, paso a paso, parte por parte. Con paciencia, con esfuerzo, con muchos altibajos, con momentos donde sólo se quiere huir, correr lejos, a la nada. Luego el cielo se hace claro, como el agua cristalina. Y es ahí cuando maduramos, cuando crecemos el sentimiento. Porque después de toda esa debacle, amaremos más fuerte, con mayor sabor. Mi tormenta casi termina, necesito reconstruirme, erigirme con solidez.. Para amar más aún a Zoe, porque no pretendo dejar de soñarla, de pensarla, porque no sería capaz de traicionar esto, que es lo mejor que jamás me ha pasado. Aún cuando sufrí, y aunque sigo con el flagelo a flor de piel. Zoe debe ser mi némesis, porque me aniquila y me regresa a la vida, siempre que quiere, y siempre que quiero. Sólo esas tres letras de su nombre pueden voltearme el mundo. Y no siento culpa de nada, porque, ¿Quien es culpable de amar a alguien que no le ama?. Me siento libre en ese aspecto, muy libre. Porque amarla me enseño lo fuerte que soy, y que el amor supera cualquier límite, incluso nuestro limite. Amar me enseño que aún en el dolor son buenos lo recuerdos, y que se puede sonreír después de llorar, que se puede amar a alguien que esta lejos, que se puede soñar despierto, que el dolor no mata, sólo enseña, que el sufrimiento nos hace humanos. Amar pues, me enseño que puedo ser siempre que me proponga: una mejor persona…

Eduardo Horta G’