Mujer de mis ojos XVI

Mujer de mis ojos creo que hoy termine por entender que usted estará siempre lejos de mi. Que nuestras almas no están destinadas a vivir juntas, en este abismo de jodido espacio, un espacio obligado en mi caso.
No eh podido visitar a Sofía, no me atrevo a verla a los ojos, no quiero hablar con ella, porque siento que la estoy traicionando. Ayer me envió un mensaje de texto en la mañana.
-Eduardo, te extraño. Espero estés meditando todo, y si ya no quieres que te moleste sólo dimelo. Nada más terrible que estar con la incertidumbre, a la espera de algo que quizá nunca pasara-
Después de leer el mensaje arroje el móvil a la cama y me tendí boca abajo. ¿Qué se supone que haré ahora?. Pensé que todo iba bien, pero que equivocado estaba. Aún me duele todo, como cuando tienes una quemadura que no te deja ni pensar. Es un error talvez que, siga empecinado en esperar por algo que no camina hacía a mi, por algo que se nunca más volverá, por algo que me seca toda ilusión. Mi pecho es como un cristal roto a pedazos, y los pedazos como cuchillas que se sumergen en toda cavidad disponible de mi alma. ¿Llorar?. No puedo, creo que ya llore demasiado. Siempre pensé que era estúpida esa frase que dice: “No me quedan más lágrimas”. Cuando la había escuchado, pensaba en como carajos alguien podía quedar sin lágrimas. Y ahora mismo me doy cuenta cuán posible es. El amor es una fuente inagotable de inspiración en la mayoría de los casos, pero también es un asesino implacable. E descubierto que el amor puede ser todo, pero jamás sencillo. Sólo viene a complicarnos la vida, o en mi caso así fue como sucedió. Aunque le agradezco el echo de que ahora gracias a eso puedo escribir. Aún así, el precio me ah resultado muy caro. Tantas noches de desvelo, que, mi almohada debe extrañarme. Me conoce tanto, porque he soñado las mejores y las peores cosas adherido a ella. Y ahora debe desconocer me, porque me eh vuelto un ente, incluso en momentos yo tampoco me conozco.¿Dónde esta esa persona que siempre le sonreía a la vida?. Eh cambiado mucho desde que la conocí a usted mujer de mis ojos, y aveces se vuelve todo esto un martirio. Es cierto que eh mejorado para agradarle, pero fue justo en ese momento en que deje de ser yo. Me abandone, me rechace, me sentí un insecto porque no pude retenerle, sólo se que no basto. Ahora soy una caricatura de mi, y la fórmula sigue dándome el mismo resultado: usted esta lejos, y peor aún, con otro, a punto de ser mamá. ¿Ahora a quien voy a escribirle?. Tendré que ausentarme de mi cuaderno, o asesinarla aquí. Puede que entonces deje de amarle con estúpida insistencia. Mujer de mis ojos, es usted una ladrona de sueños, me robó el mío de ser su guardián, su caballero, su amante. La amo, y la odio. Que tontería, lo se. Es una verdadera pero cierta tontería. Por eso dicen que el amor y el odio necesitan sólo un paso. Daré pronto el mío, ya verá usted.
Aún suyo: Eduardo Horta G’

Nota: Ahora empieza la despedida, no se si en mis próximas cartas pueda seguirme auto nombrando suyo.

Eduardo Horta G’

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s