Morir de amor

Estuve tan acostumbrado al rechazo que tus caricias llegaron a robarme la tristeza. Vivía siempre carente de amor propio, por eso pensaba que no podía dárselo a alguien más, pero me equivoque, porque cuando tu llegaste te lo entregue todo. Y aún con tanto tiempo de por medio no he logrado borrar un sólo recuerdo, y en ocasiones cuando la oscuridad me acompaña me suelto a llorar como cuando era un niño, porque, ¿sabes?, aún me duele. Como el primer día que te vi partir, como el día que te eche pensando que podía seguir mi vida, ese día que puse mi propia lápida, con mis propias manos. Después han venido sólo amores simulados, si, simulados, porque la nostalgia me hace que te busque, o que te invente en algún otro rostro. Creo que estoy volviéndome loco, muy loco, porque soy incapaz de volver a amar. Necesito tus manos, esas que sellaron mi amor eterno, necesito tus labios cerca de los míos, el susurro de tu voz encerrando mi agonía, necesito tu mirada para volver mi alma al cuerpo. Esta debe ser una condena, y no se cuando terminara, sólo espero no morir, porque mi corazón esta muy cansado ahora, y no se cuanto más pueda latir. Lo único que me hace sonreír es que he de morir de amor, y cuando alguien muere de amor es porque vivió una vida plena.
Siempre tuyo Zoe, siempre tuyo: Eduardo Horta G’

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