Nunca te voy a olvidar

No debes preocuparte, que, aunque me duela, seré feliz cuando te vea sonriendo de la mano de alguien más. No sientas remordimiento, que, aunque ya no lo pueda decir más, quiero verte plena. No tengas culpa, que, aunque ya no estaremos juntos, nunca te apartare de mi. No mires atrás, que, aunque tu vida no será conmigo yo nunca te voy a olvidar.

Eduardo Horta G’

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Desnudo ante tu ausencia

Me sentia desnudo, desnudo ante tu ausencia. Mis letras antes impregnadas de ti, comenzaron a desgarrarse. Titubeantes, se asomaban muy casualmente ante mi cuaderno, y a hurtadillas se plasmaban sin mucho sabor.
Te marchaste, pero no fue decisión tuya, por eso no te odio. Cuando profundizo en ello, me resulta simple para el pensamiento, pero complicado para el sentimiento, demasiado complicado de echo. Zoe, es difícil recibir los rayos del sol con un clima tan gris en el interior, es difícil sonreír con el corazón apretujado. Por eso me da por llorar. Las lágrimas suelen recorrer mis mejillas hasta perderse en el piso, y todo ese maremoto interior se resume a las tres letras de tu nombre, ese nombré que me duele en cada respirar.
Ayer leí una de tus cartas, y me di cuenta lo tontos que somos los hombres, pues por esos momentos no apreciaba la maravilla de tus textos, y en general de todo lo que formaba en aquellos momentos parte de nuestro mundo. Pero la vida es implacable, y con golpes secos nos enseña el valor de las cosas. Así fue como entendí que no deje que el sentimiento que siento por ti se desbordase en el momento preciso en que tus labios y los míos solían ser uno mismo. Y ahora me arrepiento, pero eso no me alivia, por el contrario me flagela cada día, me hace sentir como si una parte de mi alma se hubiera escapado lejos, hasta donde tu presencia debe ahora estar cautivando aquel cielo azul, que puede verte todos los días. Mamá dice que luche, y creo que eso estoy haciendo. Y lo seguiré haciendo, porque a pesar de que no estas, me siento fuerte. Y eso es porque el amor nos fortalece, incluso en los peores momentos, en esos momentos en que hasta respirar se convierte en una hazaña.

Fue sólo hace un par de besos

Y me perdí mil veces en su tierna mirada y otras mil veces en el calor de sus labios. Perdí todo ápice de noción, fue uno de esos momentos en que el universo entero se concentró en sus manos, y en lo que hacia con las mías. Fue uno de esos momentos en que olvide que el mundo giraba, en que mi corazón latía. Fue sólo hace un par de besos que comprendí que puse todo mi mundo a sus pies.

Eduardo Horta G’

El amor

El amor es el demonio más fascinante que, nos encapsula en un tiempo que puede ser corto pero que así mismo es una eternidad. Nos sube, nos baja, nos atrapa y después nos abandona, siempre a su antojo, a su voluntad. Con un poder casi infinito, que nos gobierna como marionetas. Aveces nos apachurra o nos vuelve gigantes, en tan sólo segundos, o con con un par de palabras o gestos que aunque dicen poco, nos hacen sentir mucho. Para bien o para mal, pero siempre esta ahí, aveces silencioso, aveces sin poderlo acallar. Nos asesina y nos revive, todo en el mismo par de ojos, o en la misma sonrisa, en la misma persona. El amor es un invento del hombre para sentirse mejor, pero ese mismo invento es también una tortura perpetua para aquellos que han amado sin ningún tipo de limitación.

Eduardo Horta G’

Carta al cielo

Hola hermano, que gusto saludarte. ¿Que hay de nuevo en el cielo?. Sabes, te extrañamos mucho. Eh escuchado que el tiempo sana, pero a mamá y a mi no nos ha sábado por completo, puesto que siempre pensamos en ti. Te marchaste muy sorpresivamente, talvez por eso es que dolió más, pero tenemos que seguir viviendo, aún con todo el dolor apretándonos el pecho. Tu hija esta muy grande, y bonita, bueno, que te cuento, si tu debes estaría viendo por ahí cerca de ella. Es una pena que no te haya conocido, pero ya habrá tiempo de que de vean y estoy segura que estará muy orgullosa de saber que su padre fue un gran hombre, porque eh realidad lo fuiste. Mamà ah sufrido mucho, es normal que lo haga, si dicen que no existe dolor más fuerte que la partida eterna de un hijo, y tu te fuiste para no volver.. Por eso a mamá le da por llorar y eso es bueno, porque llorando es como se ahogan las penas. Pero no esta de más decir que duele, porque duele mucho. Lo único que reconforta de alguna manera es saber que estas con Dios, a su diestra, en el lugar de la eterna felicidad. Algún día nos volveremos a ver, y lo mejor es que será en un lugar mejor.
Tu, mamá, tu hija, yo. Todos nos sentaremos en el mismo lugar algún día. Cuando Dios así lo ordene, porque el sabio, y perfecto. Así que el sabra cuando reunirnos, confió en que sus tiempos son perfectos y sus planes bondadosos.
Tu hija esta creciendo, ¿pasa rápido el tiempo no?, es natural que crecerá distinto sin ti, pero algún día cuando tenga uso de conciencia y sepa todo lo que sucedió, se que dirá que esta orgullosa de papá y aunque es una lástima que no puedas abrazarla, se que estas cuidando la desde tu cielo, desde tu nuevo hogar. Y también se que lo mismo haces con nosotros, porque nos amas y el amor implica cuidado, protección, aún cuando la distancia física es tan extensa, porque los corazones nunca se separan, no cuando se ama en la manera que nos amamos, ese lazo es inquebrantable, aún cuando la muerte llega a visitarnos para separarnos temporalmente.
Sabes, mama y yo visitamos continuamente el lugar donde habita tu cuerpo. Es como una manera de tenerte cerca, aunque siempre te tenemos en pensamiento. De vez en cuando te llevamos veladoras para que siga iluminado tu corazón, y para que no nos alejemos tanto.
Es difícil decir adiós de manera obligada y tan repentina, pero de algunas manera Dios nos ha sabido dar sabiduría, de esa sabiduría que se necesita para aprender a vivir aún con el dolor quemándonos el pecho.
Porque es doloroso, tu lo sabes, aveces incluso parece injusto, pero como dije: Los planes de Dios son perfectos y el sabe porque te necesitaba a su lado.
Visitanos cuando puedas. En el sueño, en el susurro del viento, en el palpitar de las hojas secas cuando caen del árbol, en el silencio espeso de la noche, en la soledad de un día gris, en el pensamiento aferrado a tu recuerdo, en el dolor, en la alegría. En dónde puedas, pero sobre todo Visitanos en el corazón, para que le des ánimos de seguir latiendo con firmeza.
Hermano, te amo, aún no asimilo tu partida, pero me consuela tener tus recuerdo impregnados en el alma. Espero que seas feliz, más que nunca, porque tu diste el paso que daremos todos y ese paso es el que nos lleva al creador, al padre, al ser perfecto, ese que te debe estar dibujando sonrisas día y noche.

Eduardo Horta G’

Extrañarte

En el frío del silencio, tu recuerdo se acurruca en mi corazón, en lo extenso de mi cuerpo, en lo largo de mis suspiros, en las hojas de este cuaderno que destiné a inmortalizar tu nombre. Ese nombre que me hace escapar del dolor, del miedo, del vacío.
Extrañarte es la única opción que la vida me ha dejado, lo único que puedo hacer para mantener este amor que nació en un día inesperado, en un día maravilloso, en un día inolvidable.
Extrañarte duele, pero me mantiene vivo, y con el anhelo aún intacto de encontrarte en otro lugar, en otro tiempo, en otra vida.
Caminaste lejos de mi, muy lejos, y ese momento es probablemente el más importante de mi vida. Porque cuando te fuiste, te llevaste todo contigo, excepto este amor, este amor inmortal, que me hizo crecer como persona.
Te agradezco todo, incluso el dolor, porque cuanto más me dolía, más te amaba, porque mientras más me dolía más te inventaba en mis letras, porque cuando más me dolía descubrí que, este amor es inquebrantable, y que sólo amare así una sola vez durante lo largo o corto de mis suspiros.
Zoe te amo, como se ama la vida, como se ama algo que te mantiene vivo, fuerte y con deseo de hacerle inmortal.

Siempre tuyo: Eduardo Horta G’