Cien días después de ti (Fragmento)

No había despedida porque yo no quería que se fuera, ni ella quería irse. Era estúpido en realidad; huir de lo que sientes. Nadie en el mundo puede hacerlo.

-Bueno, sin querer estamos juntos de nuevo, o quizás, es “con querer”. Nada en la vida es casualidad, Cami, nada, todo tiene un propósito. Y pienso que nuestro propósito, o el propósito de todo esto es que seamos felices.
Me sudaban las manos y hablaba por inercia, pareciese como si hubiese preparado lo que dije, pero, en realidad no preparé nada, mi corazón hablaba a través de mi garganta.

-¿Y, si estás equivocado?
Esbozó entre lagrimas, observando un horizonte que no quería que siguiera.

-Observame.
La tomé de ambos hombros, y la acerqué a mi. Podía escuchar sus latidos, sentir su respiración. Cada latido era un tic tac que me recordaba lo mucho que había aun en mi para ella.
-Camila, si estoy equivocado, que más da. Estamos juntos, y, espero no estar siendo egoísta, pero, no te quiero con nadie más. Muchos dicen que el amor debe valer la pena, pero es momento de que valga la felicidad. Somos tu y yo, resumido a lo que sentimos, a lo que soñamos. Quiero que te quedes, siempre, como te pedí el primer día que pude verte a los ojos.

-Eduardo Horta G´

Cien días después de ti (fragmento)

Esa forma de sonreír evoca mis sentimientos mas puros, mis heridas mas placenteras, mis derrotas mas honrosas. Tengo una fijación extraña por esa sonrisa, desde hace 7 años. Tenia 19, Camila. Era muy joven, bueno, aun lo soy, pero, en aquellos días mi alma era más joven que ahora. En fin, no era eso de lo que hablaba, si no de tu sonrisa. Pensé que quizás siete años podrían haber hecho algo en ella, en ti, pero, ¡wow! Estás intacta, las ojeras un poco mas remarcadas y la mirada más, como decirlo, ¿de mujer? Pero tu sonrisa no ha visto los años pasar, y en el amor la memoria es fotográfica, así que podría decirte que recuerdo exactamente como era. A todo esto, creo que ya hablé mucho, lo siento.
-Sigue, no te detengas.
Ni si quiera parpadeó, así que supe que podía seguir.
-¿Segura?
Le beso la frente.
-Mas que hace siete años.
Besa mi mejilla.
-Entonces lo haré.
Me alejo y sigo hablando.
-Hay una sola cosa que cambió en ti, Camila. Es muy raro, pero esa llama que ve uno cuando se enamora ya no la veo en tus ojos.
-Quizás el que cambió fuiste tú.
Me interrumpe mientras cruza los brazos.
-No me malentiendas, sigo sintiendo lo mismo. Se trata de ti, hay algo diferente, como si todos estos años te hubiesen marchitado.
Me acerco y acaricio su mentón.
-Pero tengo una solución a eso. Cierra los ojos.
Ordeno, saco el móvil y busco una canción, de esas que te regresan la vida. Era una canción que en resumen, había sido el himno, nuestro himno hace siete años. Le tomo ambas mejillas, cierro los ojos y la beso. La respiración parecía esfumarse, abro los ojos y la llama estaba ahí. Camila tenia razón, era yo el que había cambiado, pero ese beso me regresó. Porque los labios tienen memoria y los míos nunca olvidarían a Camila

Cien días después de ti

-Eduardo Horta G’

El pasado es de usted

El pasado es de usted, el presente es mio, las memorias de ambos, el cariño de Dios, los besos del olvido, los sueños del mañana. Pero, ni usted es de mi, ni yo de usted. Somos almas sin pertenencia; cual debe ser el amor. Libre para ir y venir a placer.

Mujer de mis ojos

-Eduardo Horta G