La despedida

Acordamos vernos a eso de las ocho de la noche. Estaba entusiasmado, como cada que iba a verla. No pensé que ese día tendríamos que despedirnos, de haberlo sabido, aún estaría aferrado a esos labios rojos. Cuando llegue me entrego una carta. -Léela, ahora mismo por favor. Me dijo con la mirada clavada en elSigue leyendo “La despedida”