La mujer de la sonrisa más hermosa del planeta

Mi tristeza era involuntaria, pues, aunque trataba de borrarla, me era casi imposible. Pero, la tristeza, al igual que la felicidad, carece de eternidad. Y entonces se esfumó, en el preciso momento en que la vi parada en la acera de enfrente. Yo estaba empapado, pero no de lágrimas. La lluvia arreció y yo estabaSigue leyendo “La mujer de la sonrisa más hermosa del planeta”