Somos un juego infinito

Encuentros peligros Parte I

La cita había sido acordada a las 7 de la noche, y como suelo acostumbrar, no estaba aún preparado. Apresurado, abotonaba mi camisa purpura, con rayas negras, lo hacía de arriba abajo, para después colocar un poco de aerosol en mi cabello y darle un poco de acomodo. La presión era incesante, pues el tiempo marchabaSigue leyendo “Encuentros peligros Parte I”